En una publicación realizada por Noticias Uno el pasado 7 de junio de 2026, se dio a conocer una propuesta en la que el presidente Abelardo De la Espriella buscaba eliminar 23 entidades públicas y privatizar otras 39. Entre las entidades que se planteaban eliminar se incluye la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Esta entidad, tiene como objetivo central “Dirigir la implementación de la gestión del riesgo de desastres, atendiendo las políticas de desarrollo sostenible y coordinando el funcionamiento y el desarrollo continuo del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres”.
Después del 10 de agosto del 2026, fecha en la que se generó el terremoto de 7.4 grados que afectó a diferentes departamentos del país, se reconoció la urgencia de mantener esta entidad e incluso nombró a su nuevo director David Santiago Tamayo.
A la hora de su nombramiento, de la Espriella afirmó que: “El nuevo director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo será el ingeniero geólogo antioqueño, David Santiago Tamayo Roldán, un hombre de todas las condiciones, todas las calidades y toda la honradez para llegar a limpiar ese nido de bandidos que se tomó esa institución y para hacer la labor misional que corresponde”. (Revista Semana)
Desde Climalab, entendemos la urgente necesidad de luchar contra la corrupción y reconocemos la importancia de fortalecer la Veeduría en una entidad como la UNGRD. Sin embargo, resaltamos que la solución definitiva no puede ser la eliminación o debilitamiento de una entidad de tanta importancia para la gestión del riesgo como lo es la UNGRD.
¿Por qué es importante la UNGRD para enfrentar los riesgos del Cambio Climático?
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) es un actor estratégico para Colombia frente a los riesgos asociados al cambio climático, ya que coordina el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y articula a las entidades nacionales, territoriales y comunitarias para fortalecer la prevención, reducción y manejo de los riesgos.
Según Carolina Alfaro, Directora de Proyectos de Climalab: “Su importancia radica en promover acciones de conocimiento del riesgo, prevención, preparación y respuesta frente a fenómenos como inundaciones, sequías, incendios forestales, movimientos en masa y lluvias extremas, cuyos impactos pueden intensificarse como consecuencia del cambio climático. Asimismo, contribuye a incorporar la gestión del riesgo y la adaptación climática en los procesos de planificación territorial y desarrollo sostenible”.
Asimismo, Alfaro añadió que el papel de esta entidad “contribuye a reducir la vulnerabilidad de las comunidades y los territorios, fortalecer sus capacidades para anticiparse y responder ante eventos extremos. De esta manera se promueve una gestión integral que permita proteger la vida, los medios de subsistencia, la infraestructura y los ecosistemas frente a los efectos del cambio climático.”
En esta medida y con el contexto de emergencia que vivimos en Colombia, es de suma urgencia fortalecer el papel del gobierno nacional para enfrentar estas situaciones y lograr mantener la resiliencia en los territorios más vulnerables ante estos fenómenos naturales.
En paralelo a la emergencia que se presentó tras el terremoto en Colombia, también hubo alerta por incendios forestales que están afectando principalmente el departamento del Tolima. En una nota publicada por el diario El País, se confirmó que para el 29 de agosto se habían quemado alrededor de 50.000 hectáreas. A esta cifra se suman las afectaciones a más de 2.000 productores con pérdidas que ascienden a los 134.000 millones de pesos.
Aunque en la misma nota se menciona que el gobierno está enfocado en encontrar a las personas responsables de estos incendios, se habla también de las condiciones naturales que hay en el territorio que pueden aportar a la fácil propagación del fuego, un espacio clave para hablar sobre el fenómeno de El Niño.
Según Camilo Piraján, experto en restauración ecológica y conservación de ecosistemas de Climalab: “La inminente ocurrencia del fenómeno de El Niño -que en nuestro país conlleva a días de sol intenso, que provoca aumento en las temperaturas y sequías prolongadas-, brinda las condiciones adecuadas para aumentar los eventos de incendios forestales en diversos ecosistemas estratégicos del país”.
Según Piraján, este fenómeno climático aumenta la vulnerabilidad de los ecosistemas debido a los procesos y presiones que degradan la capacidad de resiliencia ante eventos de estrés como las sequías y el calor intenso. El Niño no solo pone en riesgo la estructura funcional de estos ecosistemas, sino que, “también impacta directamente a las poblaciones que se benefician de los diferentes servicios ecosistémicos y son base fundamental para los procesos productivos de las personas que habitan el territorio”.
Esta coyuntura climática que se está viviendo en el Tolima “es una muestra de la importancia de fortalecer los procesos de adaptación a los nuevos riesgos climáticos que se pueden presentar a lo largo del territorio nacional a consecuencia de este fenómeno climático”. Concluyó Piraján.
Un llamado a promover la resiliencia
Desde Climalab hacemos un llamado al Gobierno Nacional, a las entidades responsables de la atención de emergencias y a las comunidades afectadas a actuar de manera articulada para fortalecer la resiliencia territorial y garantizar una respuesta oportuna, efectiva y con enfoque de derechos frente a la actual coyuntura.
Al Gobierno Nacional, le pedimos fortalecer las capacidades institucionales existentes para la gestión del riesgo y la atención de emergencias. Esto implica garantizar los recursos, la coordinación y las capacidades técnicas necesarias para que las entidades responsables puedan anticipar escenarios, responder oportunamente y acompañar los procesos de recuperación y reconstrucción en los territorios afectados.
A las entidades encargadas de la gestión de la emergencia, las invitamos a mantener una presencia activa y cercana en los territorios, priorizando la identificación y resolución efectiva de las necesidades de las comunidades. La respuesta debe partir de la información disponible, reconocer las particularidades de cada territorio y garantizar mecanismos de participación que permitan que las comunidades sean escuchadas y hagan parte de las decisiones que afectan su recuperación.
A las comunidades, les hacemos un llamado a mantener la calma, fortalecer sus redes de apoyo y continuar construyendo soluciones desde el territorio. El conocimiento local, la solidaridad comunitaria y las capacidades que ya existen en cada región son fundamentales para enfrentar la emergencia y avanzar hacia procesos de recuperación más justos y resilientes. Este esfuerzo, sin embargo, debe estar acompañado por una respuesta institucional suficiente y oportuna.
Para Jhoanna Cifuentes, Directora Ejecutiva de Climalab, es indispensable fortalecer las capacidades que el país ya ha construido para responder ante situaciones de emergencia y aprovechar la información, las metodologías y las herramientas disponibles para actuar con mayor rapidez y anticipación.
Al respecto afirma: “Tenemos un fenómeno de El Niño que ya está generando afectaciones y que muy posiblemente aumentará las emergencias en todo el territorio nacional. Es el momento para fortalecer las capacidades de las entidades, garantizar su presencia territorial y aprovechar el conocimiento y las herramientas que el país ha construido para anticiparnos a los riesgos y responder de manera oportuna a las comunidades”.
La resiliencia no puede entenderse únicamente como la capacidad de las comunidades para sobreponerse a las crisis, sino como una responsabilidad compartida que requiere instituciones fuertes, coordinación efectiva, participación comunitaria y decisiones basadas en las realidades de cada territorio.


